DAVID EFREN ALFARO PALACIOS

 EL CIBERBULLYING Y COMO EVITARLO


En 2012 Australia fue el primer país en añadir la adicción a Internet a su Manual de Psiquiatría. En la Argentina, las consultas sobre esta patología comenzaron a inicios del milenio, en plena época de cibercafé y Counter Strike, y crecieron en los últimos cinco años. “Como toda adicción, Internet puede ser el detonante de otros problemas (depresión, ansiedad, ludopatía). El uso excesivo puede vincularse con la calma de un malestar. Alivia, pero después vuelve el malestar y entonces se genera la tolerancia: necesito aumentar el uso para lograr el mismo efecto”, explica Laura Jurkowski directora de un centro argentino especializado en este tipo de ciberdependencia.

Además cada edad tiene sus propios riesgos. Los principales inconvenientes de los chicos son generados por los juegos y el cyberbullying. En la adolescencia crece la dependencia de las redes sociales. En los adultos, se suman la pornografía y el casino virtual.

En los últimos años, dos servicios en auge aportaron su grano de arena. En primer lugar los smartphones hacen que el acceso Internet esté permanentemente disponible. A toda hora y en todo lugar, el mundo está a un clic de distancia. Uno de los trastornos más recientes es el de los crackberries, personas que revisan cerca de 400 veces por día sus mensajes en el celular. El otro factor lo representan las redes sociales, que posibilitan el intercambio instantáneo de mensajes.

Ese cocktail produjo un problema nuevo: el miedo a perderse algo (FOMO en acrónimo inglés), que provoca que se esté chequeando todo el tiempo las notificaciones de las redes sociales o del Whatsapp. “Uno ve lo que hace otra persona y siempre nos parece que está bárbaro. Entonces se genera la necesidad de mostrarse”, explica Jurkowski.

Un estudio reciente de ComScore concluyó que Argentina es el país que más horas invierte en las redes sociales: 10 horas mensuales, casi el doble del promedio global, que es 5,2 h. Su influencia aumenta entre los adultos: el segmento de los usuarios mayores de 55 años es el de mayor crecimiento en el uso de las redes sociales (en algunas zonas de América Latina, el aumento es del 95%).

Más allá de los números, el índice de dependencia no lo dan las horas frente a las pantallas. En realidad, la culpa y la impotencia trazan la frontera entre el uso y la adicción. Según Jurkowski, “la línea se cruza cuando uno es consciente de los problemas causados por Internet en la familia, en el trabajo y en la escuela, pero no puede hacer nada para modificar la situación”.


Características del Ciberacoso

Hay una serie de características del cyberbullying que nos ayudarán a comprender mejor que entraña el acoso digital:

  • Hay un desequilibrio de poder entre las víctimas del ciberacoso y sus agresores (pueden ser desigualdades físicas, psicológicas o sociales o combinaciones de las tres).
  • Es intencional, es decir, el acosador o acosadores saben que están haciendo daño y quieren hacerlo.
  • No es puntual, sino que se mantiene en el tiempo, repitiéndose cada día.
  • Cuando se produce entre menores, suele producirse en grupo.
  • Acosador y víctima suelen ser conocidos o moverse en el mismo círculo. En el caso de menores, es muy habitual que estén en la misma clase.
  • Donde más se produce y reproduce el ciberbullying es en redes sociales, especialmente cuando hablamos de menores, aunque los adultos también lo sufren en ellas.
  • Los ataques se basan en insultos, humillaciones, difusión de falsos rumores, difusión de imágenes o vídeos privados (en ocasiones de contenido íntimo), etc.
  • Causa daño psicológico en las víctimas.
  • El ciberacoso es percibido como anónimo, lo que puede ayudar a disminuir la empatía que siente quien está participando en este tipo de comportamientos de acoso hacia las víctimas.
  • Los jóvenes que experimentan el acoso cibernético son menos capaces de defenderse fácilmente o escapar del mismo, especialmente porque hay un número infinito de seguidores potenciales del acoso en línea.

¿Por qué se produce el cyberbullying?

Las causas del ciberbullying suelen ser las mismas que encontramos detrás del acoso físico; los acosadores son personas que normalmente tienen baja autoestima y hacer daño a otras personas les hace sentirse fuertes y con poder.

Los seguidores del acosador y que a su vez perpetúan el ciberacoso pueden tener diferentes motivaciones; por un lado, si eres acosador no eres víctima, por otro lado, cuando el acoso se produce en grupo, baja la empatía hacia la víctima, e incluso algunos pueden llegar a no ser conscientes del daño real que están causando (especialmente en niños).


¿Cómo prevenir el cyberbullying?

Afortunadamente, existen soluciones para poner freno al ciberbullying. Así, a la pregunta de cómo evitarlo podemos responder con la aplicación de medidas técnicas, educativas y físicas.

Medidas de formación

Es necesario un conocimiento por parte de alumnos, padres y profesores sobre estos casos de acoso y cómo deben actuar.

Los alumnos deben saber cómo responder afirmativamente ante un caso de ciberacoso. Los padres y profesores deben conocer los protocolos existentes en caso de que se produzca esta situación.

Dentro de estas medidas están:

  • Hablar, tratar, escenificar y debatir la naturaleza, riesgos, gestión y consecuencias de estos casos en el transcurso escolar, en las clases, entre alumnado y profesorado.
  • Adoptar metodologías como el análisis de casos, el rolplay, las técnicas narrativas, como medios que faciliten esa inserción en la formación del alumnado por parte del profesorado en sus clases.

Medidas organizativas

Dentro de las medidas organizativas están:

  • Organizar el centro escolar contra el ciberbullying, creando un grupo de personas que trabajen contra el acoso.
  • Contar con profesores con conocimientos que canalicen y faciliten la información y el funcionamiento técnico de mecanismos y dispositivos.
  • Disponer de sistemas anónimos y seguros de comunicación de los casos.
  • Contar con estructuras estables entre el alumnado que se ocupe de ayudar en esos casos.

Gestión adecuada de casos

Para ello, deben aplicarse medidas como:

  • Protocolos previamente establecidos y coordinados en la comunidad educativa entre los centros y las familias.
  • Información y formación al profesorado, familias y alumnado de una correcta gestión de las emociones en el espacio virtual.
  • La adopción de códigos online correctos y hábitos de buenas prácticas.
  • Entrenamiento en practicar la coherencia con ejercicios de paralelismo entre las actuaciones de la vida virtual y las de la vida real (trasladar a la vida virtual consejos de la vida real como el «no hables con extraños»).
  • Pautas educativas de reacción, el qué hacer y qué no hacer cuando se produzca ciberacoso escolar, tanto por parte del alumnado como de sus familias.
  • Desconfiar de las habilidades e iniciativas personales para manejar esas situaciones.
  • Búsqueda de ayuda en los adultos o en los iguales capacitados o dispuestos a ello para ayudar a gestionar estos casos.
  • Mejorar el conocimiento por parte del personal sanitario para que sean capaces de realizar un diagnóstico precoz.

Evitar el riesgo

Las medidas a adoptar para evitar el riesgo de ciberbullying o ciberacoso son:

  • Implementar acciones que dificulten que a los menores lleguen personas con esas intenciones, que pasan por educar al menor en lo que tiene que ver con la gestión de la comunicación, de sus datos personales, imagen e intimidad; que sepa reaccionar (qué no hacer) y a quién acudir cuando hay una sospecha de que eso pudiera estar pasando.
  • Que conozca los riesgos de las prácticas adictivas online y de la filiación a comunidades de riesgo.
  • Utilizar mecanismos físicos y técnicos en la red y en los aparatos para dificultar el acceso fácil al menor.
  • Identificar y perseguir a las personas que buscan estas situaciones.

Búsqueda de ayuda

Las medidas a adoptar para buscar ayuda son:

  • La elaboración de una red en la comunidad escolar que haga tareas preventivas contra el ciberbullying, fomentando cibermentores o equipos de ayuda entre el propio alumnado.
  • Reuniones de familias que aborden estos temas.
  • Asesoramiento en instancias superiores o de fuera de la escuela.
  • Apoyo logístico y asesoramiento técnico en los casos que lo requieran.


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